Escribir para Servir
Después de un tiempo de desierto
en la inspiración para plasmar ideas, y con cierta nostalgia lo digo, hoy
quiero retomar esta maravillosa forma de servir a través de la escritura.
De esta forma comunicaremos ideas
que no sean solamente líneas perdidas en el papel, sino que lleven la intención
de aportar. Aprovecharé la ocasión para ser crítico y continuaré aprendiendo a
utilizar la enorme riqueza de nuestra lengua: el español. El sarcasmo y la
metáfora no les sorprenderán; tampoco, cuando vengan al caso, el retruécano, la
anáfora o la hipérbole. Procuraré la solidaridad, la generosidad y el buen
léxico, pero también seré enérgico, sin miramientos, siempre que se requiera.
No pretendo ser poeta ni utilizar figuras literarias sin sentido. Mi intención
es compartir ideas que inviten a la reflexión y persuadan a la acción.
Esta disciplina que he cultivado
forja el carácter, cultiva la mente, ejercita el buen uso del lenguaje y
propone ideas para la reflexión personal y la de los amables lectores. También
nos motiva a ser parte de las experiencias cotidianas y no simples espectadores
de ellas.
Por supuesto que la escritura no
es, en mi caso, un acto de inspiración divina. Dejemos eso, por ejemplo, a
Santa Teresa de Ávila, cuya escritura estuvo profundamente ligada a su
experiencia mística. La mía, mucho más terrenal, se nutre de la lectura, la
observación, la conversación y las experiencias vividas, incluidas aquellas que
nos proporcionan las personas con quienes convivimos.
Procuraré plantear realidades
actuales que, sin duda, podrán estar sustentadas en datos históricos o
recientes, pero que deberán sumar a la comprensión de la experiencia que
estamos viviendo. No pretendo escribir para poner un “granito de arena”,
expresión que siempre me ha parecido insuficiente, sino para ser sal: aportar
sabor, sentido y, cuando haga falta, provocar cierta sed de reflexión.
Y qué mejor oportunidad para
comenzar.
Estamos a unos días de iniciado
el proceso electoral rumbo a la jornada del próximo año. Inmerso ya en este
ejercicio de escribir, considero que debemos convertirnos en
observadores acuciosos de su desarrollo e instruirnos para no sucumbir y
permitir que la ignorancia se convierta en una herramienta de manipulación.
La Democracia necesita ciudadanos
que voten, pero antes necesita ciudadanos que sepan qué están votando, cómo
funciona el proceso y qué está en juego.
El Proceso Electoral Federal
2026-2027 inició formalmente el 10 de septiembre de 2026. A la renovación de
las 500 diputaciones federales se sumarán los procesos electorales locales: se
renovarán 17 gubernaturas, 1,098 diputaciones locales y miles de cargos en los
ayuntamientos del país.
En Yucatán no se elegirá
gobernador en 2027, pero sí 35 diputaciones locales, 21 de mayoría relativa y
14 de representación proporcional, además de las autoridades de los 106
municipios del estado.
El INE distingue cuatro grandes etapas: preparación de la elección, jornada electoral, resultados de la elección y declaración de validez.
La jornada electoral será el 6 de
junio de 2027, pero el proceso no termina ese día. Después del voto vienen los
cómputos y las declaraciones correspondientes y, cuando existen impugnaciones,
las resoluciones definitivas del Tribunal Electoral. Vale la pena tenerlo
presente: La Democracia no comienza ni termina el día en que depositamos
nuestro voto.
Estaré atento a sus comentarios y
críticas; coincidentes o no, serán parte de esta conversación y, sin duda,
alimento para lo que venga después.
Esta última idea quizá explique
mejor que ninguna otra el propósito de esta nueva etapa: que escribir, además
de servir, permita perpetuar nuestras ideas, aquellas que de otro modo podrían
quedar en el silencio.
De remate:
Hoy, el INE, aquel que durante
años fue considerado garante de nuestra incipiente Democracia, enfrenta
decisiones y cuestionamientos que obligan al ciudadano a permanecer atento. Por
sus frutos los conoceremos, sin duda; pero no esperemos a cosechar frutos
podridos para comenzar a preocuparnos.
Hoy más que nunca nuestra
participación como ciudadanos exige voces críticas, informadas y dispuestas a
hacerse escuchar. No solamente por quienes hemos recorrido ya una buena parte
del camino, sino, sobre todo, por los que vienen detrás.