Valores por México

martes, 15 de septiembre de 2026

 

Escribir para Servir

 

Después de un tiempo de desierto en la inspiración para plasmar ideas, y con cierta nostalgia lo digo, hoy quiero retomar esta maravillosa forma de servir a través de la escritura.

De esta forma comunicaremos ideas que no sean solamente líneas perdidas en el papel, sino que lleven la intención de aportar. Aprovecharé la ocasión para ser crítico y continuaré aprendiendo a utilizar la enorme riqueza de nuestra lengua: el español. El sarcasmo y la metáfora no les sorprenderán; tampoco, cuando vengan al caso, el retruécano, la anáfora o la hipérbole. Procuraré la solidaridad, la generosidad y el buen léxico, pero también seré enérgico, sin miramientos, siempre que se requiera. No pretendo ser poeta ni utilizar figuras literarias sin sentido. Mi intención es compartir ideas que inviten a la reflexión y persuadan a la acción.

Esta disciplina que he cultivado forja el carácter, cultiva la mente, ejercita el buen uso del lenguaje y propone ideas para la reflexión personal y la de los amables lectores. También nos motiva a ser parte de las experiencias cotidianas y no simples espectadores de ellas.

Por supuesto que la escritura no es, en mi caso, un acto de inspiración divina. Dejemos eso, por ejemplo, a Santa Teresa de Ávila, cuya escritura estuvo profundamente ligada a su experiencia mística. La mía, mucho más terrenal, se nutre de la lectura, la observación, la conversación y las experiencias vividas, incluidas aquellas que nos proporcionan las personas con quienes convivimos.

Procuraré plantear realidades actuales que, sin duda, podrán estar sustentadas en datos históricos o recientes, pero que deberán sumar a la comprensión de la experiencia que estamos viviendo. No pretendo escribir para poner un “granito de arena”, expresión que siempre me ha parecido insuficiente, sino para ser sal: aportar sabor, sentido y, cuando haga falta, provocar cierta sed de reflexión.

Y qué mejor oportunidad para comenzar.

Estamos a unos días de iniciado el proceso electoral rumbo a la jornada del próximo año. Inmerso ya en este ejercicio de escribir, considero que debemos convertirnos en observadores acuciosos de su desarrollo e instruirnos para no sucumbir y permitir que la ignorancia se convierta en una herramienta de manipulación.

La Democracia necesita ciudadanos que voten, pero antes necesita ciudadanos que sepan qué están votando, cómo funciona el proceso y qué está en juego.

El Proceso Electoral Federal 2026-2027 inició formalmente el 10 de septiembre de 2026. A la renovación de las 500 diputaciones federales se sumarán los procesos electorales locales: se renovarán 17 gubernaturas, 1,098 diputaciones locales y miles de cargos en los ayuntamientos del país.

En Yucatán no se elegirá gobernador en 2027, pero sí 35 diputaciones locales, 21 de mayoría relativa y 14 de representación proporcional, además de las autoridades de los 106 municipios del estado.

El INE distingue cuatro grandes etapas: preparación de la elección, jornada electoral, resultados de la elección y declaración de validez.

La jornada electoral será el 6 de junio de 2027, pero el proceso no termina ese día. Después del voto vienen los cómputos y las declaraciones correspondientes y, cuando existen impugnaciones, las resoluciones definitivas del Tribunal Electoral. Vale la pena tenerlo presente: La Democracia no comienza ni termina el día en que depositamos nuestro voto.

Estaré atento a sus comentarios y críticas; coincidentes o no, serán parte de esta conversación y, sin duda, alimento para lo que venga después.

Esta última idea quizá explique mejor que ninguna otra el propósito de esta nueva etapa: que escribir, además de servir, permita perpetuar nuestras ideas, aquellas que de otro modo podrían quedar en el silencio.


De remate:

Hoy, el INE, aquel que durante años fue considerado garante de nuestra incipiente Democracia, enfrenta decisiones y cuestionamientos que obligan al ciudadano a permanecer atento. Por sus frutos los conoceremos, sin duda; pero no esperemos a cosechar frutos podridos para comenzar a preocuparnos.

Hoy más que nunca nuestra participación como ciudadanos exige voces críticas, informadas y dispuestas a hacerse escuchar. No solamente por quienes hemos recorrido ya una buena parte del camino, sino, sobre todo, por los que vienen detrás.